FESTIVAL DE MUSICA RELIGIOSA DE POPAYAN

JUEVES SANTO, ABRIL 9 DE 2009

Teatro Municipal “Guillermo Valencia”

VIBE TRIO (UCRANIA)

12:30 p.m.

Boletería: $ 10.000 (cualquier localidad)

 

PROGRAMA

Invención para dos voces en C menor, BWV 773

JOHANN SEBASTIAN BACH

 

(1685-1750)

 

 

Remembranza

MAKSYM HLADETSKY

 

(1971)

 

 

Invención para dos voces en G mayor, BWV 781

JOHANN SEBASTIAN BACH

 

(1685-1750)

 

 

¡Hola!

ANDREI PUSHKAREV

 

(1974)

 

 

Enero. Junto al fuego, de las Estaciones, Op. 37

PYOTR ILYICH TCHAIKOVSKY

 

(1840-1893)

 

 

Junio, Barcarola, de las Estaciones, Op. 37

PYOTR ILYICH TCHAIKOVSKY

 

(1840-1893)

 

 

Noviembre, Troika, de las Estaciones, Op. 37

PYOTR ILYICH TCHAIKOVSKY

 

(1840-1893)

 

 

Marcha de los enanos

EDVARD GRIEG

 

(1843–1907)

 

 

El secreto de la alegría

MAKSYM HLADETSKY

 

(1971)

 

 

El baile “Gutsul” sobre el árbol de cerezas

ANDREI PUSHKAREV

 

(1974)

 

 

Baile de sable, del ballet “Gayane”

ARAM KHACHATURIAN

 

(1903-1978)

 

 

El Vibe Trio fue fundado en Kiev en 2000 por Andrei Pushkarev, quien siendo un pianista de formación clásica, tuvo la idea de conformar un trío de jazz en el que el instrumento principal –el piano– fuese remplazado por un vibráfono, apoyado por la batería y el contrabajo, o guitarra bajo.

La formación clásica que todos los integrantes del Vibe Trio poseen define una cierta tendencia en su repertorio, convirtiendo al Jazz obras de Beethoven, Tchaikovsky, Grieg, Khatchaturian, etc.

El trío ha participado en numerosos festivales internacionales de Jazz y de música moderna.

 

Andrei Pushkarev, vibrafonista

Nacido en 1974, en Kiev, e ingresó como pianista a la Escuela de Música de su ciudad natal a los seis años; a los 14 años comenzó estudios de percusión y fue discípulo de Aleksandr Blinov, con quien continuó su formación profesional hasta 1998. En 1995, el recién fundado concurso New Names of Ukraine, le concedió el Primer Premio como vibrafonista; en esta ocasión interpretó sus propias composiciones. Entre 1995 y1999 se presentó como solista junto a varios conjuntos a través de Ucrania y Rusia. En 1999 se vinculó como percusionista a la Orquesta de Cámara del Báltico –la famosísima Kamerata Báltica- y desde entonces ha tocado con ella en todo el mundo; con dicha agrupación ha hecho numerosas grabaciones para sellos como Nonesuch y Deutsche Grammophon. Grabó también, como timpanista solista, para la producción discográfica After Mozart, la cual recibió un Premio Grammy en los Estados Unidos en 2001 y un Premio Echo en Alemania en 2002.

Desde 2003 y hasta la fecha escribe arreglos para vibráfono y violín solista, con y sin acompañamiento de orquesta de cámara; con esta conformación se presentó, junto al prestigioso violinista Gidon Kremer, en varias salas de conciertos como el Wigmore Hall de Londres, el Carnegie Hall de Nueva York, el Concertgebouw en Ámsterdam y el Tchaikovsky Hall de Moscú, entre otras. Algunos intérpretes con quienes toca frecuentemente incluyen a Yo-Yo Ma, Yury Bashmet, Martha Argerich, Michel Portal, Yuri Temirkanov, Peter Sadlo, Katia Skanavi y Mario Brunello, entre otros.

En 2004 recibió, como vibrafonista solista, el Premio de la Fundación Pro Europa.


Comentarios

“…Pushkarev, de una manera maravillosamente modesta que oculta su impresionante técnica, nos ofreció Jazz, smoke y swing con buen gusto y con profundidad musical propia de un Bach.”

(The Independent, Londres, febrero 25, 2005)

“Pushkarev, un Vibe-man, se robó el show con sus propios arreglos de las Invenciones a dos voces, de Bach, con un estilo digno de tres grandes pianistas del jazz: Bill Evans, Oscar Peterson y Dave Brubeck. Toca con una combinación tan perfecta entre técnica brillante y obvio deleite, que le hace a uno desear escuchar más de su arte.”

(The Seattle Times, noviembre de 2006.)

“Y luego el asombroso vibrafonista ucraniano multilingüe Andrei Pushkarev nos entregó sus propias impresiones de las tres Invenciones, de Bach, al estilo de los pianistas de jazz Bill Evans, Oscar Peterson y Dave Brubeck. Logró captar tanto el impresionismo como la subestimada capacidad de swing de Evans …. el homenaje a Brubeck se vio dominado por el compás juguetón de 5/4 de la improvisación”                                     (“Take Five”, The LA Times, noviembre de 2006)

 

Maksym Hladetsky, contrabajista

Nació en 1971. Entre 1977 y 1985 estudió violín en la escuela de música de su ciudad natal. Entre 1985 y 1989 cursó estudios en el Colegio de Música de Vinnitsa, en la clase de contrabajo. En 1989 entró al departamento de Jazz del Conservatorio Estatal de Kishinev y allí terminó su formación en 1993. Desde 1998 vive y trabaja en Kiev, como intérprete de Jazz, compositor y arreglista. En los últimos diez años ha tomado parte en más de 30 proyectos relacionados con el Jazz, que incluyen cinco grabaciones. Sus presentaciones han contado con músicos como Andrei Kondakov, Arkady Schilkloper, David Goloschokin y Denis Perie, entre otros.

 

Alexander Murenko, baterista

Nacido en Kiev (Ucrania), en 1976, se educó en la tradición de la música clásica. Ingresó a una escuela musical de secundaria, luego continuó sus estudios en un colegio de música y, finalmente, se graduó en 2000 del Departamento de Batería y Percusión de la Academia de Kiev. Actualmente se le conoce por su sobrenombre familiar, “Murchnik”, y es considerado uno de los mejores bateristas de Ucrania.

Intérprete de varios estilos, profesa una particular afinidad por el Jazz y el rock, el funk, R & B, música latina y afro-americana. Sus ídolos son Dave Weckls, Winnie Colaiuta, Steve Smith y Steve Gedd. Su credo consiste en la expresión de sí mismo a través de la música. “Murchnik” es el primer baterista ucraniano en lanzar un CD como solista, Back to Fusion (2004), y ha grabado otros álbumes con diferentes artistas. Participa en numerosas giras y es, además, intérprete en su propio Drum Show.

Desde 2003 dirige talleres de batería por toda Ucrania. Fue el ganador del Concurso Eurovisión Song 2005 con Ruslana, fue considerado como uno de los mejores bateristas en el Festival de Batería de Budapest en 2006, además de su destacada participación en el Drum Show, junto a Narada Michael Walden en Kiev, ese mismo año.

En la actualidad, toca también con el grupo de percusión Ars Nova, que ha ganado enorme popularidad. Participa simultáneamente en varios proyectos, festivales de música y exhibiciones, siempre haciendo su trabajo favorito: mantener la música como fuerza motivadora y como sentido de la vida. 

 

NOTAS AL PROGRAMA

Por: Pablo Mendoza H. (cedidas por el Banco de la República)

 

Al encuentro de la música clazzica

¿Se habrá imaginado alguna vez Johann Sebastian Bach el alcance de su obra? Saber que a través de su legado él se convertiría en uno de los músicos más importantes de toda la humanidad era algo que seguramente no pasaba por su mente. Debía tener la mente suficientemente ocupada en la gran cantidad de música que siempre tenía que componer, cuidar y educar a su numerosa familia y desempeñar todos los oficios de su trabajo en las distintas ciudades alemanas.

Pero probablemente ni siquiera Felix Mendelssohn y los demás músicos románticos, que en el siglo XIX “redescubrieron” la obra de Bach, imaginaron la gran cantidad de escenarios posibles para la música del gran maestro de todos los tiempos. La música de Bach ha llegado a tocar las almas de todos los músicos que buscan en la historia un sustento para su propia creación artística.

El jazz ha sido uno de estos escenarios que se han visto contagiados por la maestría del contrapunto de Bach. Desde hace ya varios años diversas agrupaciones han explorado la posibilidad de combinar sus composiciones con el estilo y los sonidos característicos del jazz. La genialidad de Bach se muestra también en la naturalidad con que sus melodías se adaptan a este moderno estilo.

La propuesta de Vibe Trio está directamente relacionada con el repertorio para teclado. El tradicional clavecín al que Bach le dedicó su repertorio viene siendo reemplazado por la instrumentación de trío de jazz, pero con la particularidad del vibráfono a cambio del piano. Andrei Pushkarev encuentra en este instrumento muchas ventajas, especialmente tímbricas, que le dan un color encantador a la música. Como dice el propio Pushkarev, la riqueza musical de un género clásico combinado con la libertad de improvisación del jazz, permite construir una propuesta sumamente interesante y atractiva.

En esta ocasión, Vibe Trio nos presenta unas sencillas piezas que compuso Bach a manera de método pedagógico para la enseñanza del clave y del contrapunto en 1723: las invenciones: una colección de 30 piezas agrupadas en dos grupos de 15, uno con composiciones de contrapunto a dos voces y el otro a 3 voces. La palabra invenciones no indica su forma o su género. Bach utiliza el término para describir el tratamiento contrapuntístico basado en un tema compositivo. Cada una de las 15 de cada serie está en una tonalidad distinta. La de Do menor utiliza un motivo extenso y un tratamiento en canon. La de Sol mayor utiliza un motivo más ágil y está escrita en forma de danza. Las versiones de Vibe Trio traducen estos temas al estilo de reconocidos jazzistas como Bill Evans, Oscar Peterson o Dave Brubeck.

Pero no es sólo la música de Bach la que encuentra en el jazz una forma novedosa de adaptar su estilo. Podría decirse que en general la música bien escrita puede apreciarse en el estilo que sea. Vibe Trio nos presenta también una muestra de música programática de la segunda mitad del siglo XIX a través de pequeñas miniaturas musicales de dos de los más famosos compositores del periodo: Piotr Ilich Tchaikovsky y Edvard Grieg. Tchaikovsky nació en Rusia en 1840 y murió en 1893. Aunque es muy recordado por su música para escena, especialmente ballets y obras de gran envergadura, no descuidó la música para piano, el instrumento predilecto de los compositores decimonónicos.

Para este instrumento fue compuesta una serie de pequeñas piezas llamadas Las Estaciones. Son 12 nombradas según cada mes del año y describen una escena cotidiana de cada momento de sus 12 meses. Todas vienen acompañadas, en el original, por un fragmento de poesía rusa, de donde toman el título. Enero, en invierno, es Junto al fuego, basado en un poema de Alexandr Pushkin. Junio, terminando la primavera, es Barcarola, de Aleksey Pleshcheyev. Noviembre, a las puertas del invierno nuevamente, es Troika, un trineo, de Nikolai Nekrasov.

El compositor noruego Edvard Grieg (1843-1907) en cambio sí es el maestro de las miniaturas musicales. Su música ha sido muy apreciada por la cantidad de imágenes que logra describir de forma muy detallada. Algunas de estas son de las colecciones de Piezas líricas, 66 piezas de carácter para piano compuestas entre 1867 y 1901. Ofrecen una variedad de estados de ánimo y relatan diferentes facetas del paisaje noruego. Entre éstas está la Marcha de los Gnomos Op.54 No. 5, en la cual se pueden leer todos los juegos de malicia y travesuras asociados con estos fantásticos seres nórdicos.

Otra pieza que se ha vuelto famosa también por asociarse con juegos y travesuras, aunque en un contexto totalmente diferente, es la Danza de los sables del compositor armenio Aram Khachaturian (1903-1978). Pertenece al ballet Gayaneh, compuesto en 1942. Khachaturian estaba convencido de que el público debía sentir las mismas emociones y sensaciones que los bailarines trataban de transmitir. La pieza se popularizó rápidamente y se ha hecho muy conocida especialmente por ser utilizada frecuentemente para ambientar situaciones circenses.

A parte de estos pequeños grandes clásicos de la música también tenemos en esta selección algunas obras de los integrantes de Vibe Trio: Hello! y The gutsul dance under the cherry tree de Andrei Pushkarev; y Remembrance y The Secret Joy de Maksym Hladetsky. La esencia de estas obras está marcada tanto por la fuerte tradición clásica occidental como por la moderna corriente del Jazz, junto con las raíces ucranianas de los músicos. La danza Gutsul, por ejemplo, es uno de los bailes tradicionales ucranianos que se caracteriza por sus movimientos rápidos y enérgicos. Pushkarev aprovecha el formato del jazz para resaltar la viveza de sus ritmos.

El ejercicio de combinar la tradición clásica con el swing y los modernos sonidos del jazz dan como resultado no sólo un magnífico deleite para los sentidos sino a la vez una forma de abrir los oídos a otras formas de escuchar la música de siempre. 

 

 

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